La termografía y sus aplicaciones

La termografía puede que sea un área desconocida para la mayor parte de la población. Sin embargo, es importante señalar que es una técnica muy útil en construcción.

¿Qué es?

Concretamente, la termografía es una técnica de ensayo que se emplea para comprobar la temperatura de un objeto o un lugar. De esta forma, se es capaz de detectar la temperatura exacta sin la necesidad de establecer un contacto físico con el objeto a estudiar.

Es un método de medición pasivo y en el que la distribución de la temperatura en las superficies se mide con el uso de una cámara termográfica. Ésta mide la radiación infrarroja de onda larga en el campo de visión, y utiliza los resultados para calcular la temperatura de dicho objeto.

Los resultados se obtienen en una imagen virtual coloreada, lo que se conoce como una imagen térmica, en donde se plasma la temperatura de la superficie del objeto. Cada píxel de dicha foto representa un punto de temperatura.

¿Para qué sirve?

Esta técnica tiene numerosas aplicaciones, pero la mayoría de ellas están enfocadas a la detección de problemas en el comportamiento térmico de los sistemas de construcción. De esta forma, se pueden detectar problemas en la envolvente térmica, así como en las instalaciones de los edificios.

A la hora de realizar alguna mejora en lo referente a la eficiencia energética de un edificio, esta técnica ayuda a localizar y averiguar el estado de los puentes térmicos y a obtener un resultado más veraz.

En lo referente a la construcción, una cámara termográfica puede utilizarse, entre otras cuestiones, para:

  • Calcular la eficiencia energética.
  • Ver dónde se producen las fugas de calor (aislamientos deficientes).
  • Ubicar las humedades.
  • Averiguar cómo están distribuidas las temperaturas en los sistemas de calefacción.

Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), organismo adscrito al Ministerio para la Transición Ecológica, el sector que más energía consume en nuestro país es el transporte con un 41,7%. A éste le sigue la industria, con un 23,5%. Los hogares se suman a la lista con un 18,5%, el sector servicios con un 12,5% y, por último, la agricultura y la pesca con un 3,8%.

 

 

En palabras del mismo organismo, dentro de los hogares, lo que más energía consume son los electrodomésticos, y en particular, los frigoríficos. A los electrodomésticos les sigue la iluminación, de ahí que sea tan relevante para una vivienda la entrada de luz natural y fomentar el ahorro de la luz artificial.

Los equipos de SAINT-GOBAIN trabajan por una la edificación sostenible todos los días promoviendo soluciones constructivas que lo hacen posible, ya que las edificaciones desprenden el 40% de las emisiones de gases de efecto invernadero en todo el mundo. Esta es la consecuencia del bajo nivel de eficiencia energética que poseen la mayoría de construcciones en general, que hacen que tengan elevadas demandas de climatización. Sin embargo, al combinar estas altas demandas con equipos de bajo rendimiento, se alcanzan niveles de consumo energético demasiado elevados, convirtiéndose en un elevado coste económico y, a su vez, ecológico.

En el siguiente enlace podréis leer mucho más sobre SAINT-GOBAIN y su apuesta por la Edificación Sostenible. Un concepto de construcción, de futuro, que la sociedad del siglo XXI, cada vez más concienciada sobre los problemas del medio ambiente, demanda.

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