La importancia de un buen mantenimiento de las ventanas

Las ventanas de las casas necesitan un mantenimiento mínimo para obtener un buen rendimiento. Sin embargo, puede parecer una tarea complicada que, muchas veces, se pospone. Cada cierto tiempo, dedicar un día al mantenimiento de las ventanas es fundamental.

¿Cómo limpiar los cristales?

Para la limpieza del vidrio de las ventanas, se pueden utilizar productos que todos tenemos en nuestra casa. Una buena opción es la de utilizar agua templada con un jabón neutro. También se pueden utilizar productos específicos, como los clásicos limpiacristales. Lo que es relevante señalar es que no debemos usar estropajos o utensilios que puedan arañar el vidrio. Una esponja suave, un paño o incluso papel de cocina son instrumentos perfectos para hacerlo.

Como recomendación, es preferible dejar este paso para el final, ya que así evitarás dejar marcas o huellas de los dedos en el vidrio y tener que limpiarlo una segunda vez y abordar antes otros elementos de la ventana.

 

 

¿Y los marcos de las ventanas?

Dependiendo del material del marco, PVC o aluminio, se requerirán productos diferentes.

Para marcos de aluminio gris, no se recomiendan productos abrasivos, ya que podrían quedar rayas opacas muy difíciles de eliminar. Lo ideal es mezclar agua con detergente normal, utilizando, aproximadamente, un litro de agua por una cucharada de detergente.

En primer lugar, se quita el polvo de todo el marco. A continuación, se pasa un paño suave, que no deje pelusas, con la mezcla que se ha hecho previamente con el agua y el detergente. Con otro paño, humedecido solamente con agua, se aclara el aluminio de la mezcla anterior. Por último, se utiliza papel absorbente para dejar el marco bien seco.

Para manchas incrustadas que no salgan con facilidad, se puede utilizar amoníaco disuelto en agua. Si de esta forma tampoco funciona, se puede recurrir a la clásica mezcla de agua, vinagre y alcohol medicinal. Eso sí, con un chorro de limón o lima para eliminar el fuerte olor del vinagre.

En los marcos de aluminio blanco se nota mucho más la suciedad, por lo que hay que dejarlos impolutos para que se aprecie el esfuerzo en el mantenimiento. Para ello, se puede utilizar una mezcla de detergente y bicarbonato diluidos en agua, utilizándola para sacar bien la suciedad. A continuación, se pasa el paño suave humedecido solamente con agua, y finalmente papel de cocina para absorber la humedad. Si queda alguna mancha más resistente, se puede utilizar la mezcla casera mencionada con anterioridad, siempre diluyendo los productos en agua para no dañar el marco.

Para las ventanas de PVC solo se necesita un detergente para limpiar toda la suciedad, aclarar después con un paño humedecido en agua y dejar que seque al aire.

En las ventanas oscilobatientes, se puede aplicar aceite lubricante en bisagras, cerraduras y demás accesorios, y comprobar que no haya ningún accesorio suelto apretando los tornillos de bisagras, etc. Es conveniente realizar estas operaciones varias veces al año.

¿Cómo limpiar los rieles?

Los rieles probablemente sean la peor parte de la limpieza del conjunto de los cerramientos. Para el polvo, insectos, o cualquier suciedad suelta que se acumule en ellos, es ideal tener una boquilla pequeña para la aspiradora, así se podrá introducir en los rieles y quitar todo lo que haya acumulado. Si no, un cepillo pequeño que ayude a arrastrar toda la suciedad también sería muy útil.

Tras este paso, utilizar un paño húmedo con alguna de las mezclas mencionadas con anterioridad sería lo apropiado, y por último utilizar un paño seco para que absorba toda la humedad que haya podido quedar.

 

 

Asimismo, es necesario realizar un buen mantenimiento de los puntos de drenaje situados en el carril exterior de la ventana, limpiarlos y secarlos con asiduidad para permitir que pueda salir el agua que se puede acumular en la ventana y la humedad y no se produzca condensación en el interior de la cámara de doble acristalamiento.

Es imprescindible hacer esto cada cierto tiempo para un buen mantenimiento de las ventanas, ya que, de lo contrario, además de no quedar estético, a largo plazo puede generar problemas más serios como la acumulación de humedad en el doble acristalamiento.

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