Humedad por condensación: causas y soluciones

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Las humedades son uno de los problemas más habituales que podemos encontrar en multitud de viviendas hoy en día. Su aparición se puede reducir a dos causas: humedad por filtraciones o humedad por condensación. En éste artículo abarcamos la última de ellas.

¿Por qué se deben evitar las humedades?

Cuando una vivienda acumula un exceso de humedad en el aire, ésta se suele condensar en la cara interior de paredes y ventanas. Si el problema se repite constantemente, esto afectará a la pintura y a los marcos de las ventanas, provocando la aparición de manchas que merman la estética de la vivienda; la proliferación de hongos, pudiendo tener repercusiones en la salud de los habitantes de la vivienda (especialmente en niños, ancianos y personas con asma); y, en última instancia, favoreciendo la aparición de bichos e insectos.

Humedad por condensación: causas

Más allá de posibles problemas de filtrado de agua desde el exterior, las humedades en ventanas y paredes son consecuencia directa de la condensación del vapor de agua contenido en el aire (humedad ambiental) al entrar en contacto con una superficie fría. Así que, cuando existe un problema de humedades por condensación, es porque se dan estos dos factores:

  • Un exceso de humedad en el aire.
  • Existencia de paredes o superficies frías en el interior de la vivienda a las que adherirse.

El exceso de humedad en el aire se suele deber a una carencia en la ventilación de la vivienda o una acumulación rápida de vapor producida por hechos puntuales como la ducha, por ejemplo.

«Conviene advertir que actividades rutinarias como planchar, secar ropa dentro de casa, cocinar, e incluso el mero hecho de respirar; emiten vapor ambiental y contribuyen a aumentar el porcentaje de humedad.»

¿Dónde aparecen las humedades por condensación?

Los problemas con humedades se suelen concentrar en aquellos puntos de la casa donde existen elementos con una superficie fría: cristales, marcos de ventanas, paredes cerámicas de baños y cocinas, paredes de la vivienda donde nunca da el sol, tuberías de acero, etc.

Soluciones

La solución para acabar con los problemas de humedad por condensación en edificios pasa por 3 elementos:

Ventilación

Una correcta ventilación y renovación del aire del interior de la vivienda es primordial puesto que el aire estancado tienda a absorber humedad.

«Es muy común encontrar manchas negras de humedad por condensación en armarios empotrados, o en la zona posterior de los muebles que están contra la pared. En aquellas zonas donde el aire tiene problemas para circular.»

Por otro lado, será recomendable abrir las ventanas al menos 10 minutos, un par de veces al día (lo ideal es abrir las ventanas de dos habitaciones opuestas, de manera que se genere corriente y la ventilación sea más efectiva).

Otra buena praxis es ventilar con frecuencia los armarios y, si es posible, separar los muebles unos cinco centímetros de la pared, creando, de esa manera, una pequeña zona por donde discurre el aire.

El sistema de ventilación de la vivienda en cuanto a estructura deberá revisarse para garantizar que cumple con los estándares actuales marcados en el Código Técnico de Edificación.

 

Deshumidificadores

Los deshumidificadores son una solución a corto plazo para aquellas personas que no quieren o no pueden realizar una importante reforma en la vivienda. Estos aparatos funcionan procesando el aire y absorbiendo parte de la humedad que hay en él.

«No es la solución perfecta, ya que no termina de eliminar el problema, pero si permitirá reducirlo.»

Si se va a optar por comprar alguno de estos aparatos, recomendamos que sea de consumo reducido (para favorecer la eficiencia energética); que no supere los 40 decibelios para que el ruido no merme el confort del hogar; y que tenga un buen depósito para almacenar el agua absorbida (mínimo de 2 litros).

Aislamiento térmico

Un error que se comete habitualmente, es que al sentir un exceso de humedad en casa, se tiende a subir la calefacción. Al hacer esto, estamos favoreciendo aún más la acumulación de humedad: el aire caliente absorbe más humedad que el aire frío, y cuando la calefacción se detiene y la temperatura vuelve a bajar unos grados, el vapor de agua excede la capacidad de absorción en el aire, y tiende a condensarse en paredes y ventanas.

«Para minorar el efecto de condensación, lo más recomendable será lograr que el interior de las paredes y ventanas no se enfríe, y se consiga mantener a la misma temperatura que el aire que hay dentro de la vivienda.»

Para aislar las paredes existen una amplia variedad de materiales de gran eficacia para evitar humedades por condensación (lanas de roca, poliestireno expandido, espumas de poliuretano, corcho, etc). Su implementación implica realizar una reforma en mayor o menor medida.

En el caso de las ventanas, será fundamental contar con ventanas con rotura de puente térmico que eviten la transmisión de energía y calor desde un lado de la ventana al otro; y con doble acristalamiento (vidrios que están compuestos por dos o más hojas de cristal separadas por una cámara de aire deshidratado o gas).

Abordar un proyecto para mejorar el aislamiento térmico de una vivienda, puede requerir una inversión de cierta magnitud. Sin embargo, es la manera de acabar radicalmente con los problemas de humedad en las ventanas y paredes y potenciar el confort  y eficiencia energética de la vivienda. Esto supone, además, un ahorro año a año en términos de consumo de luz y gas.