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¿A qué temperatura poner la calefacción?

Fijar la temperatura del termostato es siempre una odisea y, en ocasiones, una fuente de conflictos entre los miembros de la familia. A uno le parece que hace demasiado calor, a otro que demasiado frío y los que pagan la factura, por su parte, quieren ahorrar lo máximo posible. Por eso, es normal que todos busquen con insistencia la cifra mágica a la que debe ponerse la calefacción.

¿Existe esa cifra mágica? ¿Hay algo semejante a ese “número áureo” que nos dé la proporción ideal entre bienestar y ahorro? La respuesta, como siempre que se plantea una pregunta de estas características, es mucho más compleja de lo que podríamos esperar y, en este artículo, intentamos explicarlo.

Vaya por delante el hecho de que no; no hay un “número perfecto”. Y es que la temperatura a fijar dependerá de muchas cosas como, por ejemplo, de qué hora del día sea, de qué actividad vayamos a realizar o de en qué parte de la casa estemos.

Los expertos aconsejan no estar por encima de los 23ºC

Así, no será lo mismo la temperatura para fijar por la mañana antes de dejar la casa vacía e irnos todos a trabajar, que la que queremos tener por la tarde o la que tenemos que tener durante la noche, mientras que dormimos. A grandes rasgos, se habla de que la temperatura de confort, aquella en la que más cómodos nos sentimos y donde no sentimos “Ni frío ni calor”, es entre 19ºC y 21ºC. Sin embargo, no hay que olvidar que no es lo mismo estar a 20ºC de pie, pasando la aspiradora, que sentados en el sofá, pues el consumo calórico es diferente y, en consecuencia, también la sensación térmica. Además, los expertos señalan que las personas con mayor grasa corporal – tanto hombres como mujeres – tienen una mayor resistencia al frío por lo que necesitarán menor temperatura.

Por otra parte, un factor importante que hay que tener en cuenta es que no todo el mundo se siente igual de bien a la misma temperatura. Hay personas que son más frioleras que otras y que necesitan poner la calefacción más alta. Por ejemplo, diversos estudios muestran que las mujeres suelen resistir mejor el frío que los hombres y, sin embargo, suelen tener mayor percepción de frío. Por todo esto, una temperatura de 22ºC ó 23ºC tampoco tendría por qué estar mal para personas especialmente frioleras. En cambio, todos los expertos parecen coincidir en que situar la temperatura por encima de los 23ºC sí que es, en todo caso, un error. Así, cuando la temperatura está por encima de 23ºC, es frecuente que el aire esté reseco y podamos tener sentimiento de incomodidad y, en todo caso, una factura de la luz o del gas bastante superior a lo normal.

La temperatura dependerá del momento del día, de la persona y de lo que se esté haciendo en ese momento.

En lo que respecta a la noche, se recomienda que la temperatura de nuestro termostato se sitúe varios grados por debajo de lo que es normal durante el día. Durante la noche, nuestro cuerpo está en reposo y nuestras funciones vitales se ralentizan, por lo que no necesitamos tanto calor y nos suele bastar con contar con una manta para mantener el calor corporal. La temperatura de un dormitorio durante la noche debería situarse en torno a unos 17ºC,según los expertos.

Una buena idea de cara a conseguir un equilibrio entre una temperatura agradable y un buen ahorro, sería por ejemplo colocar válvulas en cada uno de los radiadores para poder permitirse tener una casa en la que los lugares en los que se hace vida durante el día (el salón, el comedor y la cocina) estén más cálidos que otros que sólo usamos o muy poco o únicamente por la noche, como serían baños y dormitorios.